A muchas personas les pasa lo mismo: se miran al espejo, sonríen y sienten que sus dientes ya no se ven tan claros como antes. Tal vez toman café todos los días, consumen té, vino, refrescos oscuros o simplemente han notado que, con el tiempo, la sonrisa perdió algo de brillo. Entonces aparece la idea del blanqueamiento. Y aunque puede parecer un tratamiento sencillo, conviene detenerse un momento antes de elegir cualquier opción. Porque no todas las bocas necesitan lo mismo,